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El foco más grave se concentra en Los Gallardos, Almería, donde el fuego ya afectó a 6.600 hectáreas, dejó 12 muertos y obligó a desalojar preventivamente a más de 1.400 personas. Este sábado se sumaron los medios aéreos en una jornada que las autoridades definieron como una «ventana de oportunidad» para avanzar en las tareas de extinción.
España atraviesa una jornada compleja en el control de los incendios forestales, en medio de un contexto meteorológico severo que combina calor acumulado, viento y baja humedad en gran parte de la Península. El foco de mayor atención sigue siendo el de Los Gallardos, en la provincia de Almería, donde un incendio que se propagó con extrema rapidez desde la tarde del jueves ya afectó una superficie de 6.600 hectáreas.
El avance de las llamas obligó al desalojo preventivo de más de 1.400 personas de localidades cercanas, entre ellas Bédar y Lubrín. Las autoridades confirmaron el fallecimiento de 12 personas en el entorno del siniestro: según la información oficial, intentaban huir del fuego por caminos alternativos que no formaban parte del operativo de emergencia establecido. El incendio también dejó ocho heridos, cuatro de ellos de gravedad, que permanecen internados en la unidad de quemados del Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla.
En paralelo, continúan las tareas de búsqueda de personas que aún no fueron localizadas. El Centro Integrado de Datos mantiene contabilizadas siete denuncias formales por desaparición, mientras que las autoridades manejan una cifra más amplia de 23 personas todavía sin ubicar. El consejero de Sanidad de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, pidió prudencia con el uso del término «desaparecidos» y señaló que se prefiere hablar de personas «ilocalizadas», una distinción que atribuyó a que buena parte de esos casos corresponde a personas con las que sus familiares llevan años sin tener contacto.
Sobre el terreno trabajan alrededor de 500 efectivos: 200 integrantes del operativo Infoca, 200 profesionales de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la brigada del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y bomberos de la zona del Levante. Desde la madrugada de este sábado se sumaron también los medios aéreos, que se fueron incorporando de manera escalonada a medida que avanzaba la jornada. La emergencia continúa activa en situación operativa 2 dentro del Plan Infoca.
Según las primeras investigaciones, el incendio de Los Gallardos se habría originado por la caída de un cable de un tendido eléctrico, que habría prendido la vegetación circundante antes de que las llamas se extendieran con rapidez hacia la zona forestal. Se trata, por el momento, de una hipótesis en investigación por parte de las autoridades, que todavía no confirmaron oficialmente el origen del siniestro.
Ese posible vínculo entre el fuego y la infraestructura eléctrica se enmarca en un problema más amplio que las autoridades españolas vienen señalando en distintas comunidades autónomas. En Cataluña, por caso, la Generalitat abrió 522 expedientes sancionadores a compañías eléctricas desde comienzos de 2025 por incumplir la normativa de prevención de incendios forestales, puntualmente por la falta de limpieza de la vegetación en el entorno de las líneas aéreas de conducción eléctrica.
Desde el centro de mando establecido en la localidad de Turre, Antonio Sanz, consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, señaló este sábado por la mañana que, pese a que las temperaturas se mantienen elevadas, la humedad relativa llegó al 50% y el viento se mantuvo débil durante la noche, lo que permitió por primera vez trabajar de manera más directa en el ataque a las llamas.
El riesgo de incendios forestales en Andalucía continúa siendo extremo o muy alto en buena parte del territorio, pese al descenso registrado en las temperaturas durante las últimas horas. A nivel nacional, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene en alerta a gran parte del país, con niveles de peligro potencial muy altos o extremos que afectan especialmente al interior peninsular, el cuadrante suroeste y la fachada mediterránea.
Los Gallardos no es el único foco activo en el país. En Castilla y León, los medios de extinción continúan trabajando en varios incendios forestales de menor magnitud: en Caboalles de Arriba (Ávila) y El Barraco (Ávila), ambos con índice de gravedad potencial 1, mientras que en la provincia de León y Zamora hay varios focos activos en niveles de riesgo bajo, entre ellos los de Ribota de Sajambre, Ricobayo del Alba y Abelón. El incendio de Canseco, en León, ya fue estabilizado.
En La Rioja, los servicios de extinción dieron por estabilizado el incendio de la aldea de Ayabarrena, en el término municipal de Ezcaray, que quemó unas 115 hectáreas de matorral y arbolado. Según informó el gobierno riojano, el fuego se habría originado por la caída de un rayo durante una tormenta registrada el jueves pasado. Cinco personas que habitan la zona fueron confinadas primero en sus viviendas y finalmente desalojadas hacia la localidad de Ezcaray.
La combinación de sequedad acumulada por las sucesivas olas de calor del verano, junto con la previsión de nuevas rachas de viento, obliga a los equipos terrestres de las distintas comunidades autónomas a redoblar las tareas de vigilancia preventiva mientras se espera la evolución de las condiciones meteorológicas en las próximas horas. Las autoridades insistieron en que la jornada de este sábado será clave para consolidar los avances logrados durante la noche en el frente de Los Gallardos, el más grave de todos los focos activos en el país.
Con doce muertos confirmados y una veintena de personas todavía sin ubicar, el incendio de Almería se perfila como uno de los episodios más graves de la temporada de fuegos forestales en España, en un verano marcado por temperaturas extremas y alertas meteorológicas que se extienden a gran parte del territorio nacional.
El propio organismo meteorológico nacional anticipó para este sábado una nueva jornada calurosa en buena parte del país, con temperaturas que en varias regiones podrían superar los 38 grados, además de tormentas de verano puntuales que agregan un factor de riesgo adicional: los rayos, como ocurrió días atrás en La Rioja, pueden originar nuevos focos incluso en zonas donde todavía no se registraba actividad de incendios forestales.
Ese combo de calor extremo, vegetación seca y viento variable mantiene en vilo a los servicios de emergencia de varias comunidades autónomas al mismo tiempo, en un escenario que exige coordinación entre los operativos regionales, la Unidad Militar de Emergencias y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a nivel nacional. La magnitud del despliegue en Almería, con 500 efectivos trabajando de manera simultánea entre tierra y aire, refleja la escala del desafío que enfrentan las autoridades españolas en lo que va de este verano.
Mientras continúan las tareas de extinción y de búsqueda en la zona de Los Gallardos, el foco de la atención pública permanece puesto en la cifra de personas todavía sin ubicar y en la evolución de las condiciones meteorológicas durante las próximas horas, determinantes para saber si la denominada ventana de oportunidad que permitió avanzar durante la noche se sostiene o si el fuego vuelve a ganar terreno con el correr del día. Las próximas horas serán clave también para confirmar de manera oficial el origen del incendio y para actualizar el número real de personas que continúan sin poder ser localizadas por sus familias.















