Miércoles 2 de septiembre de 2026
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La nueva pirámide social de Argentina: cuánto debe ganar un hogar para ser de clase alta, media o baja

7 min de lectura

La clasificación toma como referencia los ingresos mensuales de cada hogar y divide a la población en cinco segmentos. Más de la mitad de los argentinos quedó dentro de los sectores bajos durante el segundo trimestre de 2026.

La estructura social argentina volvió a mostrar una fuerte concentración en los sectores de menores ingresos. Durante el segundo trimestre de 2026, más de la mitad de la población quedó ubicada dentro de la denominada clase baja, al sumar los hogares que se encuentran en situación de pobreza y aquellos que, aunque no son pobres, permanecen dentro de ese segmento.

La nueva pirámide social fue elaborada a partir de los ingresos mensuales totales del hogar y establece cinco categorías: clase alta, clase media alta, clase media baja, clase baja no pobre y clase baja en pobreza.

Los datos fueron difundidos por la periodista especializada en economía Belén Escobar a partir de información de la Consultora W. La clasificación permite conocer cuál es el ingreso mínimo que debe alcanzar un hogar para ubicarse en cada uno de los estratos.

SegmentoPorcentaje de la poblaciónIngreso mínimo mensual del hogarIngreso promedio
Clase alta5%$9 millones$14 millones
Clase media alta17%$4,5 millones$6,5 millones
Clase media baja26%$2,5 millones
Clase baja no pobre30%$1,5 millones
Clase baja en pobreza22%$1 millón

Cuánto hay que ganar para pertenecer a la clase alta

El segmento de mayores ingresos representa al 5% de la población argentina. Para que un hogar sea considerado parte de la clase alta debe contar con ingresos mensuales de al menos $9 millones.

El piso es nueve millones”, explicó Escobar al presentar la clasificación.

El ingreso promedio de los hogares que integran este grupo se ubica, en cambio, en torno a los $14 millones mensuales.

La diferencia entre el piso y el promedio muestra que dentro de este segmento también existen importantes diferencias de ingresos, aunque todos los hogares superan el umbral establecido para ingresar a la categoría.

Clase media alta: desde $4,5 millones

Por debajo de la clase alta aparece la clase media alta, que representa aproximadamente el 17% de la población.

Para ingresar a este segmento, el ingreso mensual total del hogar debe alcanzar al menos los $4,5 millones.

El promedio de ingresos de este grupo ronda los $6,5 millones mensuales.

Aunque se trata de montos significativamente superiores a los de otros segmentos, la clasificación también refleja que el nivel de ingresos debe analizarse en relación con el costo de vida y el acceso a bienes y servicios.

Clase media baja: el piso es de $2,5 millones

La denominada clase media baja concentra al 26% de la población argentina.

En este caso, el ingreso mínimo para formar parte del segmento se ubica en $2,5 millones mensuales por hogar.

Este grupo representa uno de los puntos centrales de la pirámide y muestra que la categoría de clase media reúne realidades económicas diferentes.

Un hogar ubicado en el límite inferior de este segmento tiene una situación considerablemente distinta a la de otro que se acerca al límite superior de la clase media alta.

La clasificación, además, toma como referencia el ingreso familiar total y no el salario de una sola persona.

Clase baja no pobre: desde $1,5 millones

El siguiente escalón corresponde a la clase baja no pobre, que representa el 30% de la población.

Para ubicarse dentro de este segmento, un hogar debe contar con ingresos mensuales de al menos $1,5 millones.

Según la explicación presentada por Escobar, se trata de hogares que se encuentran por encima de la línea de pobreza, pero que continúan formando parte de los sectores bajos de la estructura social.

Este grupo es el más numeroso de los cinco segmentos establecidos por la clasificación.

Clase baja en pobreza: un ingreso promedio de $1 millón

En la base de la pirámide se encuentra la clase baja en situación de pobreza, que representa al 22% de la población.

Los hogares incluidos en este segmento registran un ingreso promedio cercano a $1 millón mensual.

Si se suma este grupo al 30% correspondiente a la clase baja no pobre, el resultado es que el 52% de la población queda dentro de los dos segmentos inferiores de la pirámide social.

De esta manera, los sectores bajos reúnen a más de la mitad de la población argentina y superan, en conjunto, a los sectores medios y altos.

Por qué se toma el ingreso del hogar y no el salario individual

Uno de los puntos centrales de la clasificación es que la posición dentro de la pirámide se determina a partir del ingreso total del hogar.

Esto significa que no se analiza exclusivamente cuánto gana una persona, sino cuánto dinero ingresa en el conjunto de la familia.

Por ejemplo, un hogar en el que trabajan dos personas puede alcanzar un determinado segmento gracias a la suma de ambos ingresos, aunque ninguno de los integrantes tenga individualmente un salario equivalente al piso establecido para esa categoría.

Según Escobar, este criterio también ayuda a explicar por qué algunas personas continúan identificándose subjetivamente como clase media aunque, de acuerdo con sus ingresos familiares, se encuentren en otro segmento de la clasificación.

La presión sobre los sectores medios

La distribución de los ingresos también refleja una presión creciente sobre los sectores medios.

Durante los últimos meses, estos hogares tuvieron que absorber parte del impacto producido por la reducción de subsidios y el aumento de distintos gastos vinculados con servicios esenciales.

Entre ellos aparecen los incrementos en las tarifas, las cuotas de medicina prepaga y los aranceles de los colegios privados.

La situación contrasta con la de los sectores de menores ingresos, que recibieron incrementos en diferentes mecanismos de asistencia estatal, entre ellos las asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo (AUH).

El resultado es una estructura social en la que la distancia entre los distintos segmentos continúa siendo significativa y en la que la pertenencia a la clase media depende cada vez más de la capacidad de los hogares para sostener sus ingresos frente al aumento del costo de vida.

La nueva foto de la estructura social argentina

La pirámide correspondiente al segundo trimestre de 2026 deja así una fotografía marcada por la concentración en los niveles inferiores.

Más de la mitad de la población se encuentra dentro de la clase baja —entre hogares pobres y no pobres—, mientras que la clase media alta y la clase alta representan conjuntamente poco más de una quinta parte de la población.

Los números también muestran que los ingresos necesarios para acceder a los segmentos superiores son considerablemente elevados: $2,5 millones para ingresar a la clase media baja, $4,5 millones para la media alta y $9 millones para alcanzar el piso de la clase alta.

La clasificación busca ofrecer una medida objetiva de la posición económica de los hogares a partir de sus ingresos y, al mismo tiempo, permite dimensionar el desafío que enfrentan los sectores medios para mantener su nivel de vida en un contexto de elevados costos de bienes y servicios.

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