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El ciudadano ruso acusado de presunta trata de personas en Bariloche redobló su estrategia pública tras la revocación de su prisión domiciliaria. Rechazó el argumento de «riesgo de fuga», anunció que pedirá asilo y afirmó no temer a la cárcel ni a la muerte.

Konstantin Rudnev, el ciudadano ruso de 58 años imputado por presunta trata de personas en la Justicia Federal de Bariloche, lanzó un nuevo video en el que redobló su estrategia pública. En su tercer mensaje difundido en los últimos días, Rudnev rechazó de forma tajante el argumento de «riesgo de fuga» sostenido por la fiscalía, anunció que solicitará asilo político en la Argentina y afirmó no temer a la cárcel ni a la muerte.
La declaración coincide con un momento de alta tensión en el expediente. La Cámara Federal de Casación Penal revocó recientemente su arresto domiciliario, una medida que su defensa —liderada por el abogado Martín Sarubbi— apelará ante la Corte Suprema de la Justicia de la Nación. Hasta que el máximo tribunal se pronuncie, Rudnev permanece en su domicilio de San Vicente con tobillera electrónica.
En su nuevo mensaje, el imputado buscó desmontar la hipótesis judicial que justifica su encarcelamiento por una eventual huida. «Ya me encuentro bajo arresto domiciliario y no tengo intención de huir. Ahora sé que mi arresto domiciliario ha sido revocado. Y aun así, pese a ello, no tengo intención de escapar, porque me considero una persona inocente», manifestó Rudnev.
El ciudadano ruso vinculó su resistencia actual con su pasado como opositor al régimen de Vladimir Putin, trazando un paralelismo con el asesinato del líder político Boris Nemtsov en 2015. «Si realmente hubiera temido la persecución, probablemente tampoco me habría manifestado contra Putin en Rusia. Porque comprendía perfectamente lo que me esperaba: la prisión. O incluso podrían haberme matado, como hicieron con Nemtsov», sentenció.
Rudnev reveló que registra una causa penal en su país de origen por manifestarse contra el gobierno ruso y oponerse a la guerra, motivo por el cual formalizará un pedido de asilo en territorio argentino. Según sus palabras, solo se encontraba en Argentina en calidad de turista. «Mi huida sería interpretada como una señal de que siento alguna culpa. Pero quiero que todos sepan que soy inocente», remató al cierre del video.
En paralelo a los videos públicos de Rudnev, la defensa técnica avanza con duros cuestionamientos a las pruebas de la acusación. Según argumenta el abogado Martín Sarubbi, las pericias oficiales realizadas por la Gendarmería Nacional determinaron que las pastillas secuestradas en el inicio de la causa —que motivaron acusaciones por narcotráfico— eran en realidad medicamentos para dormir y no estupefacientes.

Tamara Rudneva, esposa del imputado, calificó de «calumnia absoluta» el uso del término narcotráfico por parte de los funcionarios judiciales y denunció que se intenta mantener a su marido en prisión bajo condiciones desfavorables. También denunció la intención de incorporar al expediente sustancias halladas en domicilios ajenos a la pareja.
Uno de los puntos de mayor controversia en el caso sigue siendo la postura de la mujer identificada en la causa como presunta víctima. Según consta en el expediente, la mujer declaró en reiteradas oportunidades que no se considera víctima de los delitos investigados y, por el contrario, presentó una denuncia oficial contra los propios fiscales por ejercer violencia institucional.
El proceso ha captado el interés de la comunidad internacional. La Cámara Federal admitió como Amicus Curiae a la jurista costarricense Iveth Emilia Quesada Ugalde y a la abogada francesa Patricia Duval, vinculada a organismos de las Naciones Unidas. Trece organizaciones no gubernamentales y entidades europeas de libertad religiosa presentaron peticiones formales para que se garanticen estándares internacionales de derechos humanos.













