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Martín Rappallini pidió reducir el “costo argentino”, recuperar el crédito y mejorar las condiciones para competir. Antes del acto, el vicepresidente Guillermo Moretti cuestionó con dureza al ministro Luis Caputo: “Estamos manejados por un trader que no sabe lo que es un torno”.
La Unión Industrial Argentina (UIA) aprovechó el acto por el Día de la Industria para plantear una serie de reclamos al Gobierno y advertir sobre las dificultades que atraviesa el sector manufacturero.
Durante el encuentro, realizado en la planta del Laboratorio Elea, en Malvinas Argentinas, el presidente de la entidad, Martín Rappallini, sostuvo que la evolución de la economía no puede evaluarse únicamente a partir de la inflación y reclamó prestar mayor atención a la actividad, el empleo y la capacidad productiva.
“La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, afirmó Rappallini ante unos 200 empresarios y representantes del sector público.
El mensaje institucional tuvo lugar después de declaraciones mucho más críticas de uno de los vicepresidentes de la UIA, Guillermo Moretti, quien apuntó directamente contra el ministro de Economía, Luis Caputo.
“Esta gente no conoce el país y, segundo, no conoce lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, sostuvo Moretti en declaraciones a El Destape.
El dirigente también cuestionó el rumbo económico y afirmó que las medidas oficiales configuran, a su entender, una política de “desindustrialización”.
La advertencia de Rappallini: “Tenemos que mirar la actividad”
El titular de la UIA buscó plantear una posición institucional centrada en la situación productiva.
Rappallini reconoció que la estabilización macroeconómica resulta necesaria, pero sostuvo que ese proceso debe complementarse con políticas que permitan sostener la producción y el empleo.
“Hay sectores muy golpeados”, señaló, y advirtió que existen empresas que trabajan con niveles de utilización de su capacidad productiva por debajo de sus posibilidades.
Para el dirigente, una caída prolongada de la actividad genera consecuencias que exceden a las propias fábricas.
“La microeconomía también construye la macroeconomía. Cuando cae la actividad, se pierde empleo, se debilita el consumo y se destruye tejido empresario y capacidad productiva”, afirmó.
En su diagnóstico, una menor producción termina afectando también la inversión, la recaudación y, a largo plazo, la propia estabilidad macroeconómica.
Según los datos expuestos durante el encuentro, la producción industrial se encuentra aproximadamente 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras que algunos sectores registraron caídas de entre 25% y 30%.
Rappallini agregó que desde agosto de 2023 la industria perdió alrededor de 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados.
Moretti apuntó contra Caputo
Horas antes del acto, Guillermo Moretti había expresado una posición considerablemente más confrontativa.
“Esta gente no conoce el país y segundo no conoce lo que es una industria”, sostuvo el dirigente, en referencia a las autoridades económicas.
Luego apuntó directamente contra Luis Caputo.
“Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, afirmó.
Moretti también cuestionó la política industrial del Gobierno y aseguró que el modelo económico conduce hacia una pérdida de capacidades productivas.
“Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó el rol de las escuelas técnicas, las universidades, el CONICET y el INTI en la formación de trabajadores y en el desarrollo tecnológico.
“No puede haber industria si vos no tenés escuelas técnicas, no puede haber industria si vos no tenés universidades, no puede haber industria si vos no tenés CONICET, no puede haber industria si vos no tenés INTI”, expresó.
El vicepresidente de la UIA también cuestionó la capacidad del modelo para generar empleo y contener al conjunto de la población.
“Quiero saber si con este modelo que a nosotros nos están llevando a esta precarización del trabajo puede contener a 45 millones de habitantes. Hay 25 millones de habitantes que estamos afuera”, afirmó.
El “puente” que propone la UIA
Rappallini estructuró su discurso alrededor de la necesidad de construir un “puente” entre la economía que queda atrás y una economía capaz de competir internacionalmente.
La propuesta de la UIA se apoya en siete ejes:
- Actividad y crédito.
- Competitividad y costo argentino.
- Competencia desleal.
- Energía.
- Morosidad.
- Infraestructura.
- Modernización laboral y litigiosidad.
“La industria compite con el mundo”, repitió Rappallini durante su exposición.
Para la entidad fabril, la apertura económica debe estar acompañada por condiciones que permitan a las empresas locales competir en igualdad de condiciones con productores extranjeros.
Crédito para sostener la producción
El primer reclamo estuvo relacionado con la recuperación del financiamiento.
Rappallini sostuvo que es necesario generar instrumentos que permitan sostener la actividad sin poner en riesgo el equilibrio macroeconómico.
“Uno de los más importantes es reconstruir el crédito”, afirmó.
La UIA planteó la necesidad de ampliar el financiamiento destinado al capital de trabajo, la inversión, la vivienda y el consumo.
El objetivo, según el dirigente, es que el sistema financiero pueda transformar el ahorro en inversión y que la estabilidad macroeconómica termine traduciéndose en producción, empleo y crecimiento.
El reclamo por el “costo argentino”
El segundo eje estuvo relacionado con la competitividad.
Rappallini enumeró una serie de factores que, según la UIA, encarecen la producción local: impuestos, regulaciones, costos logísticos, infraestructura deficiente, restricciones financieras, distorsiones de precios y cambios en las reglas de juego.
Todos esos elementos conforman lo que la entidad denomina “costo argentino”.
“Tenemos que acelerar la reducción del costo argentino y hacerlo sobre aquellos factores que hoy condicionan la capacidad de nuestras empresas para competir”, afirmó.
El presidente de la UIA sostuvo además que, en una economía abierta, la competencia ya no se produce exclusivamente entre empresas.
“Ya no compiten solamente las empresas: compiten los sistemas productivos de los países”, señaló.
En ese contexto, mencionó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y al denominado Súper RIGI como herramientas que reconocen las condiciones de competencia internacional para los grandes proyectos.
La propuesta de la UIA es que ese criterio pueda extenderse al conjunto del entramado industrial.
Menos impuestos para producir
Dentro del capítulo de competitividad, Rappallini reclamó reducir la presión tributaria que se acumula a lo largo de las cadenas productivas.
Entre los impuestos y cargas mencionó Ingresos Brutos, el impuesto de sellos, las tasas municipales, el impuesto a los créditos y débitos y los gravámenes sobre la renta empresarial.
La UIA propuso avanzar hacia un Pacto Fiscal Industrial Federal que incluya al Gobierno nacional, las provincias y los municipios.
La idea es establecer una reducción gradual y coordinada de la presión fiscal sobre la producción.
“El objetivo es claro: que el Estado deje de ser el obstáculo para que la industria le ofrezca a la sociedad precio y calidad internacional”, sostuvo Rappallini.
También planteó que el Estado no debería determinar qué sectores productivos tienen futuro, sino establecer reglas competitivas y previsibles para que sean el mercado, la productividad y la capacidad empresaria los que definan qué actividades pueden desarrollarse.
Competencia desleal y contrabando
El tercer eje estuvo centrado en la competencia desleal.
Rappallini sostuvo que el libre mercado requiere que todos los actores compitan bajo reglas similares.
En su exposición mencionó los subsidios que reciben determinadas producciones y exportaciones en otros países, las prácticas de dumping y los excedentes de producción que pueden terminar ingresando a los mercados locales.
También apuntó contra el contrabando.
Según los datos mencionados por la UIA, en determinados sectores los productos que ingresan mediante circuitos irregulares pueden representar entre 30% y 50% del mercado.
El dirigente también incluyó entre los problemas la subfacturación, la informalidad y el incumplimiento de normas de calidad y seguridad.
“Esto lejos está de ser libre mercado, es competencia desleal”, afirmó.
Por eso, reclamó que el Estado controle el cumplimiento de las reglas y actúe frente a las prácticas que generan diferencias entre los productos nacionales y los importados.
Energía: el desafío de convertir Vaca Muerta en una ventaja industrial
El cuarto eje fue la energía.
Para Rappallini, el gas, el petróleo y las energías renovables pueden transformarse en una ventaja competitiva para la industria argentina.
En ese sentido, sostuvo que Vaca Muerta no debería ser solamente una fuente de exportaciones energéticas, sino también un instrumento para ampliar las exportaciones de bienes producidos en el país.
“Eso significa garantizar abastecimiento, infraestructura y energía a precios competitivos en todo el territorio nacional”, afirmó.
El presidente de la UIA aseguró que varias industrias, especialmente pequeñas y medianas empresas, recibieron durante el año facturas de gas y electricidad que llegaron a multiplicarse entre tres y cinco veces.
Según explicó, una parte del aumento estaría vinculada con el traslado a la industria del costo diferencial de la importación de energía.
Frente a ese escenario, reclamó mecanismos de financiamiento que permitan amortiguar el impacto y evitar que las empresas deban reducir o detener su actividad.
La preocupación por la morosidad
El quinto punto fue la situación financiera de las empresas.
Rappallini explicó que el incremento de las tasas de interés registrado durante el año anterior elevó el costo financiero y llevó a numerosas compañías, especialmente pymes, a acumular deudas.
La caída de la actividad también dificultó el cumplimiento de obligaciones fiscales.
La UIA pidió mecanismos que permitan reprogramar deudas bancarias y tributarias y facilitar la regularización de las empresas con problemas de liquidez.
Entre las propuestas figura la suspensión extraordinaria de embargos para compañías que atraviesen dificultades financieras y la aceleración de las devoluciones de saldos a favor.
“Son capital de trabajo que hoy necesitan para pagar salarios, proveedores, impuestos y sostener la producción”, afirmó Rappallini.
Infraestructura: rutas, puertos y ferrocarriles
El sexto eje estuvo relacionado con la infraestructura.
La UIA señaló problemas en rutas, puertos, ferrocarriles, redes eléctricas y gasoductos, además de dificultades de conectividad y en los pasos fronterizos.
Según Rappallini, esas deficiencias terminan trasladándose al precio final de los productos.
“Son costos que se trasladan directamente al precio de nuestros productos y terminan definiendo nuestra capacidad de competir, tanto en el mercado interno como en el mundo”, sostuvo.
La entidad pidió acelerar las inversiones mediante concesiones, licitaciones y mecanismos de asociación público-privada.
La propuesta incluye obras vinculadas con rutas, puertos, ferrocarriles, energía y conectividad.
Modernización laboral y menor litigiosidad
El último punto abordado por Rappallini fue la modernización laboral.
El presidente de la UIA consideró que los cambios introducidos por la nueva legislación laboral representan una oportunidad para actualizar las relaciones entre empresas y trabajadores.
“La ley es el punto de partida. Ahora tenemos el desafío de llevar esas herramientas concretamente a las empresas”, sostuvo.
Para la entidad, será necesario avanzar además en la actualización de convenios colectivos de trabajo que fueron diseñados décadas atrás.
Rappallini también reclamó una reducción de la litigiosidad laboral y cuestionó lo que denominó la “industria del juicio”.
Según su planteo, una economía en la que contratar trabajadores implica riesgos difíciles de prever termina desalentando la generación de empleo y la inversión.
El dirigente sostuvo que la aplicación de las nuevas reglas deberá estar acompañada por una Justicia que actúe con “claridad y previsibilidad”.
Una advertencia sobre el futuro de la industria
En el cierre de su discurso, Rappallini sostuvo que la industria debe formar parte explícita del proyecto de desarrollo económico del país.
Según los números presentados por la UIA, el sector representa aproximadamente el 18% del Producto Interno Bruto, el 20% del empleo y cerca del 30% de la recaudación, además de sostener miles de empresas y cadenas de valor en todo el territorio nacional.
“Lo que hoy estamos discutiendo es qué país construimos para los próximos 30 años”, afirmó.
El titular de la UIA pidió dejar de lado las descalificaciones hacia quienes producen y sostuvo que la entidad continuará presentando propuestas para resolver los problemas que enfrenta el sector.
El mensaje dejó expuestas dos posiciones dentro de la misma entidad: mientras Moretti optó por una crítica frontal contra el Gobierno y contra Caputo, Rappallini utilizó el acto institucional para plantear una agenda de reclamos centrada en producción, crédito, competitividad, infraestructura y empleo.
En ambos casos, el diagnóstico de fondo coincidió en un punto: la estabilización de las variables macroeconómicas no alcanza, según la UIA, si no logra traducirse en mayor actividad y capacidad productiva.















