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La especialista en comunicación Sol Soldano explicó por qué la mirada ajena puede generar bloqueos y qué herramientas ayudan a recuperar la seguridad durante una exposición, una reunión o una presentación.
Hablar frente a otras personas no siempre implica subirse a un escenario. Una reunión laboral, una exposición en clase, una entrevista o incluso hablar frente a una cámara pueden convertirse en situaciones capaces de despertar nervios, inseguridad y miedo.
El llamado pánico escénico puede manifestarse de distintas maneras: temblores, falta de aire, tensión corporal, aceleración del ritmo cardíaco, dificultad para concentrarse o incluso un bloqueo al momento de hablar.
La especialista en comunicación y oratoria Sol Soldano explicó en Infobae en Vivo que este fenómeno no es exclusivo de artistas o personas acostumbradas a exponerse públicamente. Puede aparecer en cualquier persona cuando siente que está siendo observada o evaluada por los demás.
Según su perspectiva, no se trata necesariamente de una falla individual, sino de una reacción vinculada con la necesidad humana de pertenecer y con el temor a quedar expuesto frente al grupo.
Por qué la mirada de los demás puede bloquear
Uno de los principales problemas aparece cuando la atención deja de estar puesta en el mensaje y se concentra en la propia actuación.
En lugar de pensar qué se quiere comunicar, la persona comienza a preguntarse cómo está hablando, qué estarán pensando los demás, si se equivocó o si está quedando en ridículo.
Ese cambio de foco aumenta la tensión y puede afectar la capacidad de expresarse con naturalidad.
Soldano vinculó esta respuesta con los estudios de Charles Darwin sobre la expresión de las emociones y mencionó reacciones como el sonrojo, la incomodidad corporal, la dificultad para sostener la mirada y los problemas para mantener la fluidez al hablar.
Desde esta perspectiva, la exposición ante otras personas puede ser interpretada por el cerebro como una situación de amenaza, aun cuando objetivamente no exista un peligro.
El miedo a quedar afuera
La especialista también recurrió a la teoría de la “espiral del silencio”, desarrollada por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann.
La teoría sostiene, en términos generales, que las personas tienden a observar cuáles son las opiniones predominantes dentro de un grupo y pueden evitar expresar sus propias ideas cuando perciben que son minoritarias, para no quedar aisladas.
Esta lógica ayuda a comprender por qué situaciones aparentemente sencillas pueden generar tanta tensión: el temor no necesariamente está relacionado con equivocarse, sino con la posibilidad de ser juzgado o rechazado.
¿Quiénes pueden sufrir pánico escénico?
El fenómeno no está limitado por edad, profesión o nivel de experiencia.
Puede aparecer en estudiantes que deben rendir una exposición oral, docentes frente a una clase, profesionales durante una presentación, empresarios en una reunión, políticos durante un discurso o trabajadores que deben hablar frente a sus compañeros.
También puede surgir en situaciones cotidianas, como una entrevista laboral, una cita o una conversación en la que una persona siente que está siendo especialmente observada.
Comprender que esta reacción es frecuente puede ayudar a reducir la presión. Para Soldano, reconocer que el miedo no implica un defecto personal permite afrontar la situación con menor exigencia.
Las herramientas para controlar los nervios
Una de las estrategias que propone Soldano consiste en asumir un rol de acuerdo con el contexto.
La idea es establecer cierta distancia entre la identidad personal y la situación de exposición. En lugar de sentir que cada error representa un juicio sobre quién es la persona, puede pensarse que está desempeñando un determinado papel en una circunstancia concreta.
Otra herramienta importante es la respiración costo-diafragmática. Según explicó la especialista, esta técnica puede ayudar a disminuir las pulsaciones y mejorar la oxigenación, contribuyendo a controlar algunas de las manifestaciones físicas del nerviosismo.
La recomendación es especialmente útil antes de comenzar una exposición, cuando la ansiedad puede alcanzar su punto más alto.
Qué hacer después de cometer un error
Equivocarse durante una presentación suele convertirse en uno de los mayores temores de quien padece pánico escénico. Sin embargo, Soldano aconseja no quedar atrapado en el error.
Una equivocación no necesariamente tiene la importancia que la persona le atribuye. Muchas veces, el público ni siquiera la registra o la olvida rápidamente.
Por eso, después de una falla, la clave es continuar con la exposición en lugar de detenerse a castigarse mentalmente.
La atención también puede desplazarse del propio desempeño hacia quienes están escuchando. Observar sus reacciones, formular preguntas o prestar atención a la interacción permite salir del circuito de autoobservación que suele alimentar los nervios.
Prepararse para exponerse
El pánico escénico no desaparece necesariamente por completo, pero conocer cómo funciona puede ayudar a manejarlo.
Para Soldano, el miedo suele aparecer precisamente porque la situación importa. Cuando una persona está interesada, comprometida o siente que tiene algo valioso que decir, la exposición adquiere mayor peso emocional.
La preparación previa, una respiración adecuada y la capacidad de volver la atención hacia el mensaje y hacia los demás pueden convertirse en herramientas concretas para atravesar esos momentos.
El objetivo no es dejar de sentir nervios, sino evitar que esos nervios sean quienes conduzcan la conversación.















