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Las compañías Embraer y Anduril Industries anunciaron un acuerdo para incorporar capacidades de ataque de largo alcance al KC-390 Millennium, un avión diseñado originalmente para transporte militar, evacuación médica y apoyo logístico.
El proyecto, presentado durante la feria aeronáutica de Farnborough, contempla la integración del misil de crucero Barracuda M mediante un sistema de lanzamiento paletizado, sin necesidad de realizar modificaciones estructurales significativas en la aeronave.
Cómo funcionará el sistema
La principal innovación radica en que los misiles serán transportados en pallets compatibles con los que el KC-390 utiliza habitualmente para carga militar.
Una vez en vuelo, la aeronave abrirá la rampa trasera y liberará los pallets. Tras abandonar el avión, los misiles desplegarán automáticamente sus superficies de vuelo y continuarán hacia sus objetivos de manera autónoma.
El especialista en defensa Andrei Serbin Pont explicó que este concepto modifica el empleo tradicional de este tipo de aeronaves.
«Básicamente, convertís un avión de transporte en un bombardero», resumió durante su participación en Infobae al Mediodía.
Una capacidad reservada hasta ahora a grandes bombarderos
Según Serbin Pont, el KC-390 podría transportar entre 16 y 24 misiles Barracuda M, una capacidad similar a la de algunos bombarderos estratégicos.
El especialista destacó que esta solución permitiría a fuerzas aéreas que no poseen aeronaves específicamente diseñadas para bombardeo incorporar una capacidad de ataque de largo alcance utilizando plataformas que ya forman parte de sus flotas.
Las características del Barracuda M
El Barracuda M fue desarrollado con un enfoque orientado a la producción en serie y a la reducción de costos.
En su versión de lanzamiento aéreo ofrece:
- Alcance aproximado de 900 kilómetros.
- Velocidad máxima cercana a 926 km/h.
- Cabeza de guerra de 45 kilogramos.
- Sistema de guiado autónomo tras el lanzamiento.
Aunque su carga explosiva es inferior a la de otros misiles de crucero de mayor tamaño, sus desarrolladores apuntan a compensarlo con precisión, menor costo y facilidad de fabricación.
El factor que puede cambiar el mercado
Uno de los aspectos que más llamó la atención del anuncio es el costo estimado del misil.
De acuerdo con Serbin Pont, cada unidad tendría un valor cercano a 216.000 dólares, muy por debajo de otros misiles occidentales de alcance comparable.
A modo de referencia, explicó que sistemas como el Tomahawk o el JASSM pueden costar entre 2,5 y 4 millones de dólares por unidad.
Esa diferencia podría facilitar el acceso a capacidades de ataque de precisión para países con presupuestos de defensa más limitados.
¿Qué implicancias tendría para la Argentina?
Consultado sobre una eventual aplicación regional, Serbin Pont sostuvo que la tecnología podría resultar atractiva para países que ya operan el KC-390 y buscan fortalecer su capacidad de disuasión sin incorporar bombarderos estratégicos.
No obstante, aclaró que se trata de una posibilidad de mediano plazo y que actualmente una inversión de estas características no forma parte de las prioridades de la política de defensa argentina.
Más allá de ese escenario, el acuerdo entre Embraer y Anduril refleja una tendencia creciente en la industria militar: aprovechar plataformas existentes para incorporar nuevas capacidades mediante sistemas modulares, reduciendo costos y ampliando la flexibilidad operativa de las fuerzas armadas.
















