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La ciudad de Florencio Varela amaneció este jueves con pintadas en las paredes de la zona del Cruce Varela y en localidades vecinas como Quilmes y Berazategui, en las que el colectivo «Feministas del Sur» exige justicia por el caso de Marcela Rolón, la mujer que denunció por violencia de género a un dirigente de la UOCRA Varela .
Las consignas, que no pasaron desapercibidas para los transeúntes, reflejan el dolor y la preocupación que atraviesa la comunidad ante el grave caso. «Ni una menos, Marcela Rolón no estás sola«, «Basta de violencia machista, Marcela Rolón no está sola«, «Tocan a Marcela y nos tocan a todas, ¡Justicia ya!«, y «Vivas nos queremos, Marcela Rolón estamos con vos«, son algunas de las frases que ahora decoran los muros de la zona .
Los mensajes buscan visibilizar el reclamo contra el dirigente sindical Diego Tula, a quien denunciado de ejercer violencia de género y de haberla sometido a un infierno de aprietes sistemáticos que incluyeron golpes, robos y hostigamiento .
La situación es crítica y la preocupación crece. La familia de Marcela Rolón se encuentra alarmada ante una serie de amenazas de muerte y hechos de violencia que han generado un clima de terror. Aseguran vivir «24 horas sin seguridad y sin dormir», temiendo represalias violentas por parte del dirigente sindical y su entorno .
La ampliación de la declaración y las amenazas a la hija
Al cierre de esta nota, este medio pudo acceder a información crucial sobre la ampliación de la declaración de Rolón. En esta nueva instancia judicial, la víctima sostiene que su hija comenzó a recibir amenazas de muerte poco después de que el caso tomara estado público a través de los medios de comunicación .
Esta escalada de violencia agrava aún más la situación y pone de manifiesto la urgencia de una intervención judicial rápida y contundente. La comunidad entera exige a las autoridades el esclarecimiento inmediato de los hechos y medidas de protección efectivas para la mujer y su familia .
La denuncia de Marcela Rolón contra Diego Tula se conoció hace unos días, luego de que la senadora provincial Florencia Arietto brindara su respaldo político y legal a la víctima. Rolón había denunciado que su expareja la golpeó, le robó el teléfono, usurpó sus redes sociales para difundir fotos íntimas y luego hostigó a su hija menor de edad con mensajes pornográficos .
Además, Tula está procesado en una causa abierta en 2016 por asociación ilícita, estafa y defraudación junto al líder de la UOCRA Varela, Juan «Lagarto» Olmedo. El expediente incluyó allanamientos de la Policía Federal en las sedes de Quilmes y Varela con secuestro de documentación, teléfonos y armas de fuego .
«Ni una menos, Marcela Rolón no estás sola», «Basta de violencia machista, Marcela Rolón no está sola», «Tocan a Marcela y nos tocan a todas, ¡Justicia ya!», y «Vivas nos queremos, Marcela Rolón estamos con vos» — son algunas de las consignas que el colectivo «Feministas del Sur» pintó en las paredes de Florencio Varela .
El contexto de violencia y la respuesta de la comunidad

La intervención de la senadora Arietto y la movilización de colectivos feministas reflejan la creciente preocupación social por la impunidad de los agresores y la vulnerabilidad de las víctimas .
Las pintadas en Florencio Varela, Quilmes y Berazategui son una muestra del repudio social ante la violencia de género y las amenazas que enfrenta Marcela Rolón. Los murales fueron realizados por el colectivo «Feministas del Sur», que busca visibilizar el reclamo y presionar a las autoridades para que avancen en la investigación .
La comunidad de Florencio Varela exige justicia y medidas de protección para la víctima y su familia, que viven «24 horas sin seguridad y sin dormir». La aparición de las pintadas en espacios públicos estratégicos busca mantener la presión sobre el sistema judicial y evitar que el caso quede impune .
El caso de Marcela Rolón se suma a una larga lista de denuncias por violencia de género que involucran a dirigentes gremiales en el conurbano bonaerense. La intervención de la senadora Arietto y la movilización de colectivos feministas reflejan la creciente preocupación social por la impunidad de los agresores y la vulnerabilidad de las víctimas .

















