Jueves 3 de septiembre de 2026
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Carlos III blinda la seguridad de la Corona ante los supuestos ciberataques rusos al Palacio de Buckingham

4 min de lectura

Medios británicos informaron sobre ataques informáticos atribuidos a hackers rusos que volvieron a poner bajo la lupa la seguridad digital de la Casa Real. El monarca decidió reforzar las estructuras de ciberseguridad mientras Buckingham atraviesa una millonaria renovación.

La seguridad de la Casa Real británica vuelve a estar en el centro de la escena. Según informó el diario británico The Mirror, la institución decidió reforzar sus sistemas de protección informática ante una serie de ataques que los medios locales atribuyen a hackers rusos.

La amenaza habría puesto de manifiesto las vulnerabilidades de algunos de los sistemas utilizados por la Corona y llevó al rey Carlos III a destinar parte de los recursos de la institución a la modernización de su infraestructura tecnológica.

La preocupación no es nueva. En octubre de 2023, el sitio web oficial de la familia real británica sufrió un ciberataque que lo dejó fuera de servicio durante aproximadamente una hora y media. El episodio volvió a cobrar relevancia en un contexto marcado por el incremento de las operaciones informáticas vinculadas a Rusia y por la creciente preocupación internacional por la denominada “zona gris” de los conflictos.

Más presupuesto para proteger a la Corona

El refuerzo de la seguridad digital se produce en paralelo con un incremento de los fondos destinados a la Casa Real. El Gobierno británico prevé elevar el componente central de la Subvención Soberana de 72 millones de libras en 2026 a 99 millones en 2027.

De acuerdo con la información difundida por el gobierno, parte de esos recursos permitirá reemplazar sistemas tecnológicos obsoletos, fortalecer la ciberseguridad y avanzar en la instalación de sistemas de calefacción más eficientes desde el punto de vista energético.

El aumento también responde a una agenda más intensa de Carlos III y de otros integrantes de la familia real. Desde su llegada al trono, el monarca retomó un mayor número de compromisos internacionales y visitas de Estado, lo que implica mayores exigencias logísticas y de seguridad.

Buckingham: de residencia real a espacio institucional

La preocupación por la seguridad tecnológica coincide con un momento histórico para el Palacio de Buckingham. Tras casi una década de obras de renovación, Carlos III y la reina Camila decidieron no convertir nuevamente el palacio en su residencia permanente.

El matrimonio continuará viviendo en Clarence House, donde Carlos reside desde 2003 y que anteriormente fue el hogar de la Reina Madre.

La decisión tiene un fuerte componente simbólico. Buckingham se convirtió en la residencia oficial del monarca británico en 1837, cuando la reina Victoria llegó al trono. Desde entonces, el palacio fue escenario de recepciones, celebraciones, encuentros diplomáticos y algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de la monarquía.

Aunque Carlos y Camila seguirán utilizando determinadas dependencias de Buckingham para actividades oficiales, su vida privada continuará desarrollándose en Clarence House.

Una reforma de 369 millones de libras

La renovación del Palacio de Buckingham, una de las obras más ambiciosas realizadas en la historia reciente de la residencia real, demandó una inversión cercana a los 369 millones de libras.

Los trabajos incluyen la renovación de tuberías, cableado, calderas y otras instalaciones esenciales del edificio, con el objetivo de reducir riesgos asociados a problemas como incendios, inundaciones y fallos en los sistemas internos.

La decisión de Carlos III de no regresar al palacio como residente permanente también podría modificar la relación entre Buckingham y el público. Al no encontrarse allí de manera habitual el rey y la reina, algunas áreas podrían quedar más disponibles para las visitas y podrían reducirse determinadas restricciones de seguridad.

Así, mientras Carlos III prepara una nueva etapa para uno de los símbolos más reconocibles de la monarquía británica, la Corona busca también adaptar sus sistemas de protección a una amenaza cada vez más presente: los ataques informáticos.

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