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Los activos argentinos sufrieron una durísima jornada de caídas este jueves, arrastrados por un giro negativo en la plaza financiera internacional y la incertidumbre respecto al futuro del financiamiento externo. El indicador elaborado por JP Morgan saltó 71 unidades para ubicarse en los 918 puntos básicos, alcanzando su nivel más alto en un año, en medio de la estrépita caída de las acciones tecnológicas en Nueva York y la firme desconfianza de los operadores frente al nuevo escenario político norteamericano.
La tormenta financiera golpeó con fuerza a los bonos y acciones locales en un contexto de altísima volatilidad global. En Wall Street, la euforia generada tras los comicios de medio término en los Estados Unidos se evaporó en cuestión de horas, dando paso a un derrumbe generalizado liderado por el sector tecnológico. La ola vendedora contagió de inmediato a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde el índice MSCI Merval cayó un 3% y los títulos públicos en dólares registraron pérdidas de hasta el 2%, mientras que la cotización del gigante del comercio electrónico Mercado Libre se desplomó un 14% tras la presentación de su balance trimestral.
El empeoramiento de las condiciones globales coincidió con una fuerte revisión de las expectativas económicas de cara a los próximos meses. Las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz impulsaron nuevamente el precio del petróleo por encima de los USD 96 el barril, reactivando los temores a un repunte inflacionario global. A la par, los analistas de mercado advirtieron que la pérdida de control legislativo por parte de Donald Trump atará de manos a la administración republicana, encareciendo y ralentizando cualquier eventual desembolso de auxilio financiero que el Tesoro estadounidense pretenda enviar a la Argentina.
La escalada del riesgo país, que ya duplicó su valor en los últimos cuatro meses, enciende todas las luces de alerta en el equipo económico conducido por Luis Caputo. Con la actividad interna mostrando señales claras de desaceleración y los inversores resguardándose ante la proximidad de un prolongado parate financiero —este viernes no habrá bancos por el Día del Bancario y el mercado permanecerá cerrado lunes y martes por la visita del papa León XIV—, la primacía de la incertidumbre política de cara a 2027 comenzó a dominar la conducta de los operadores de la City.
















