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El proyecto vincula a mujeres mayores de 50 años con familias y personas que buscan compañía, apoyo en el hogar y tareas de cuidado. En pocos días acumuló miles de consultas y abrió el debate sobre los nuevos vínculos afectivos en tiempos de soledad y cambios familiares.
Una nueva propuesta social comenzó a ganar notoriedad en Argentina y ya despierta interés en todo el país. Se trata de «Se Alquila Abuela», una iniciativa que conecta a mujeres mayores de 50 años con familias, adultos y niños que buscan compañía, contención emocional y ayuda en distintas tareas cotidianas.
La idea nació de la mano de Valeria Quevedo, especialista en selección de personal para tareas de cuidado, quien encontró una oportunidad para responder a dos necesidades cada vez más frecuentes: la soledad de muchas personas y la dificultad de inserción laboral que enfrentan numerosas mujeres mayores.
«Muchas mujeres quieren seguir activas, sentirse útiles y tener un propósito. Al mismo tiempo, hay personas que necesitan una figura de acompañamiento, alguien con quien compartir tiempo y experiencias», explicó la impulsora del proyecto.
Cómo funciona
La plataforma permite que mujeres mayores se registren y detallen qué actividades desean realizar. Entre las opciones se encuentran el cuidado de niños, la preparación de comidas, el acompañamiento de adultos mayores, el cuidado de mascotas o simplemente compartir momentos de conversación y recreación.
A partir de esa información, se realiza un proceso de selección que contempla referencias, experiencia y afinidades para generar un vínculo adecuado entre las partes.
Según explicó Quevedo, el objetivo es que cada familia encuentre una persona que se adapte a sus necesidades, mientras que las participantes puedan desarrollar tareas con las que se sientan cómodas y valoradas.
Más que un trabajo
Aunque existe una compensación económica acordada entre las partes, la iniciativa busca ir más allá de una prestación de servicios tradicional.
Las denominadas «abuelas profesionales» aportan experiencia, conocimientos y tiempo de calidad. Entre ellas hay docentes jubiladas, psicólogas sociales, terapeutas y mujeres con distintas trayectorias laborales que encuentran en esta propuesta una nueva oportunidad de participación social.
Para muchas familias, especialmente aquellas que viven lejos de sus seres queridos o no cuentan con una red de apoyo cercana, el servicio representa la posibilidad de recuperar espacios de encuentro y acompañamiento que antes eran habituales dentro de los vínculos familiares.
Un fenómeno viral
La repercusión fue inmediata. En los primeros días de difusión, la iniciativa acumuló miles de interacciones en redes sociales y generó consultas desde distintos puntos del país.
El interés despertó un debate sobre la soledad, la importancia de los vínculos intergeneracionales y el valor de las tareas de cuidado, históricamente invisibilizadas o no remuneradas.
«El servicio genera compañía, redes sociales y sentido de pertenencia», sostienen desde el proyecto, que apuesta a reconstruir lazos comunitarios en una sociedad cada vez más atravesada por el aislamiento y la falta de tiempo.
Un puente entre generaciones
Más allá de la novedad de la propuesta, quienes participan destacan el impacto emocional que produce en ambas partes. Las familias encuentran apoyo y contención, mientras que muchas mujeres mayores recuperan espacios de socialización, independencia económica y proyectos personales.
En un contexto donde la soledad aparece como una problemática creciente, «Se Alquila Abuela» busca convertirse en un puente entre generaciones y demostrar que el afecto, la experiencia y el acompañamiento siguen siendo valores altamente demandados.