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La despedida de Carlos “El Indio” Solari volvió a poner en primer plano el vínculo que miles de seguidores mantienen con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Entre esas historias aparece la de Alejandro Rey, un fanático que decidió llamar Patricio a su hijo en homenaje a la banda y que, años después, descubrió que esa pasión también formaría parte de la identidad del joven.
Padre e hijo participaron de una entrevista en Infobae en Vivo Al Amanecer, donde contaron cómo la música de Los Redondos atravesó distintas etapas de sus vidas y terminó convirtiéndose en un lazo compartido entre generaciones.
Un nombre con historia
Alejandro recuerda con claridad el momento en que eligió el nombre de su hijo. Seguidor de Los Redonditos de Ricota desde fines de los años 80, asegura que nunca tuvo dudas.
“Era imposible no ponerle Patricio”, contó durante la entrevista.
Para él, la banda representaba mucho más que música. Había acompañado su juventud, sus amistades y buena parte de sus experiencias más significativas. Por eso, cuando nació su hijo, decidió rendir homenaje a ese universo que lo había marcado.
Patricio, por su parte, explicó que desde muy pequeño entendió el origen de su nombre.
“Desde el minuto uno que tuve conciencia dije: ‘Me llamo Patricio Rey’, y ahí me inculqué los Redondos toda la vida”, recordó.
Entre los discos que más lo acompañaron durante la infancia destacó Oktubre, una obra que escuchó desde chico y que terminó convirtiéndose en una de sus favoritas.
De generación en generación
Alejandro relató que siguió a Los Redonditos de Ricota durante años por distintas ciudades del país. Vio a la banda en escenarios pequeños, realizó viajes junto a otros fanáticos y fue testigo de una época en la que el fenómeno todavía estaba lejos de las convocatorias multitudinarias que llegarían después.
“Fui a todos lados”, resumió.
Con el paso del tiempo observó cómo aquel grupo de seguidores creció hasta convertirse en uno de los movimientos culturales más importantes de la música argentina.
Según explicó, la música de Los Redondos estuvo siempre presente en reuniones familiares, fiestas y encuentros con amigos. Esa convivencia cotidiana facilitó que muchos hijos conocieran la obra de la banda a través de sus padres.
Patricio coincide con esa mirada. Para él, Los Redondos representan mucho más que un repertorio de canciones.
“Los Redondos para mí son unión, son amigos, es familia”, afirmó.
El fenómeno que trascendió la música
Durante la conversación, ambos intentaron explicar por qué la banda logró convocar a personas de edades, historias y realidades tan diferentes.
Alejandro cree que la respuesta está en las letras.
“Las letras de los Redondos son la vida cotidiana de lo que le pasa a la gente”, sostuvo.
A su entender, las canciones abordan experiencias, emociones y conflictos con los que pueden identificarse personas de distintos sectores sociales, algo que ayudó a construir una conexión profunda con el público.
Patricio, en cambio, destacó otro aspecto: la construcción colectiva del fenómeno.
“El Indio y Los Redondos son la explicación de cómo hacer crecer una idea y una banda sin los medios, con el boca en boca y el mano a mano”, señaló.
También recordó el espíritu igualitario que se vivía en los recitales.
“Gente que venía en autos caros o alguien que venía caminando, al fin y al cabo todos terminaban compartiendo un pogo”, describió.
Una identidad que permanece
Con el paso de los años, el nombre Patricio se transformó en una carta de presentación. El joven, hoy estudiante de abogacía, contó que compañeros y profesores suelen relacionarlo inmediatamente con la banda.
“Todos los profesores me recuerdan por Patricio”, comentó entre risas.
Aunque busca construir su propio camino profesional, reconoce que el origen de su nombre forma parte de su historia y de su identidad.
Alejandro asegura que nunca imaginó otro escenario.
“Me hubiese clavado un puñal”, bromeó cuando le preguntaron qué habría pasado si su hijo hubiera rechazado la música de Los Redondos.
En medio de la despedida de El Indio, ambos coincidieron en que el legado artístico y cultural de la banda continuará vigente.
“Se fue una parte de mi juventud, pero me parece que a partir de ahora crece algo más emotivo”, reflexionó Alejandro.
Patricio compartió esa sensación y sostuvo que el recuerdo seguirá vivo entre los seguidores.
“Hoy en día, aparte de haber sido una leyenda, nace un recuerdo que va a quedar vivo hasta los últimos días”, expresó.
La historia de Alejandro y Patricio muestra cómo el universo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota continúa trascendiendo generaciones, convirtiéndose en parte de la identidad de miles de familias argentinas.















