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La provincia de Córdoba vive horas de febril ebullición y máxima expectativa ante la inminente llegada del papa León XIV, quien encabezará una histórica misa multitudinaria en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA) el próximo 10 de noviembre. Con un despliegue sin precedentes que involucra a más de 10.000 voluntarios ad honorem y una multitudinaria vigilia artística nocturna, la feligresía busca revivir la mística de la icónica visita que Juan Pablo II realizó en ese mismo escenario hace 39 años.
La cuenta regresiva para el histórico arribo del Pontífice a suelo cordobés transformó por completo el clima en la provincia. El itinerario previsto iniciará con la llegada de León XIV al aeropuerto local, desde donde se trasladará de inmediato hacia el predio de FADEA para abordar el Papamóvil y realizar un extenso recorrido entre los cientos de miles de fieles que se congregarán desde la jornada previa. Para ordenar el masivo flujo de asistentes, la organización abrirá las puertas del predio a las 18.00 del día anterior, dando inicio a una gran vigilia con espectáculos musicales, artistas populares y espacios de oración colectiva.
Detrás de la titánica logística se encuentra una red humana de más de 10.000 colaboradores que trabajan a contrarreloj y de manera totalmente gratuita. Según detalló el vocero del Arzobispado de Córdoba, Munir Bracco, el dispositivo abarca a jóvenes, profesionales de la salud, abogados, contadores y vecinos de diversos orígenes que coordinan las áreas de seguridad, salud y recepción. La cita en FADEA despertó un profundo componente emocional en la feligresía local, reactivando recuerdos guardados durante casi cuatro décadas por parte de quienes presenciaron la misa que ofició Juan Pablo II en 1987.
En un contexto marcado por la delicada situación socioeconómica y las marcadas tensiones políticas, la Iglesia confía en que la presencia de León XIV actúe como un bálsamo de paz para la sociedad. La articulación conjunta entre los Gobiernos nacional, provincial y municipal para garantizar la logística del evento fue destacada por las autoridades eclesiásticas como una valiosa señal de diálogo institucional, alimentando la esperanza de que el mensaje papal de concordia y solidaridad deje una huella duradera en el país.
















