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La situación procesal del ciudadano ruso Konstantin Rudnev, principal imputado en la investigación federal por presunta trata de personas que se instruye en San Carlos de Bariloche, sumó un nuevo y determinante capítulo institucional tras la intervención de los máximos peritos oficiales del Estado argentino. Los recientes informes emitidos por el Cuerpo Médico Forense (CMF) de la Justicia Federal aportaron datos concluyentes sobre el deterioro terminal de la salud del detenido, advirtiendo sobre las graves dificultades estructurales para sostener su permanencia dentro del sistema penitenciario.
El dato procesal más relevante de las últimas horas surgió de una serie de evaluaciones periciales oficiales. La primera de ellas se realizó el 1 de octubre y sus resultados fueron formalmente incorporados a un informe fechado el 8 de octubre de 2026. En dicho documento técnico, los profesionales del CMF documentaron de forma unánime que el imputado presenta una «discapacidad motora severa», con una preocupante pérdida de autonomía y una absoluta dependencia de terceros para llevar a cabo actividades básicas y cotidianas. Los médicos federales describieron alteraciones neurológicas y motoras que ya afectan las cuatro extremidades, así como severas dificultades para mantener la cabeza erguida y graves problemas funcionales para controlar la postura del tronco.

“Desde el punto de vista cardiológico, se considera médicamente desaconsejable el traslado en la etapa actual”
El peritaje oficial no deja lugar a interpretaciones ambiguas: los profesionales concluyeron que Rudnev no reúne las condiciones físicas mínimas y necesarias para permanecer alojado en una cárcel común. Ante este escenario, recomendaron formalmente que el detenido reciba atención médica integral en un establecimiento de alta complejidad, con el objetivo de completar los estudios tendientes a establecer el origen patológico de sus múltiples afecciones. Además, detectaron alteraciones de la sensibilidad, ausencia generalizada de determinados reflejos y marcadas dificultades respiratorias compatibles con una posible enfermedad neuromuscular periférica progresiva.
Una evaluación médico-legal ampliatoria de la Justicia Federal, llevada a cabo el 13 de octubre, profundizó de manera tajante estas conclusiones. El equipo determinó que el ciudadano ruso necesita asistencia permanente para desplazarse, higienizarse y vestirse. Los especialistas forenses fueron específicos al señalar los requerimientos que el Servicio Penitenciario Federal no puede brindar: una cama ortopédica, una silla de ruedas con dispositivos especiales de sostén para la cabeza y el tronco, y un programa de rehabilitación ininterrumpido. En este contexto, el informe médico-legal subrayó que existen sólidos fundamentos jurídicos y sanitarios para sostener la modalidad de detención domiciliaria, en estricto cumplimiento de lo previsto en el artículo 32 de la Ley 24.660 de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad.
La disputa procesal por el traslado del detenido alcanzó un punto de máxima tensión el pasado 29 de octubre, cuando Rudnev sufrió una severa crisis hipertensiva en su actual domicilio de San Vicente. Según la información recabada, el imputado registró una alarmante presión arterial de 210/120, situación que motivó la intervención directa de un cardiólogo y su traslado urgente en una ambulancia hacia la Clínica Monte Grande.

Un informe clínico rubricado el 30 de octubre por el cardiólogo Tomás Miguel Mullins certificó la gravedad del cuadro, advirtiendo que los valores tensionales no se encontraban estabilizados. “Desde el punto de vista cardiológico, se considera médicamente desaconsejable el traslado en la etapa actual”, sostuvo oficialmente el profesional, frenando cualquier intento de movilización. Para considerar un alta médica, el especialista exigió que Rudnev mantenga registros inferiores a 150/90 durante al menos 48 horas ininterrumpidas, sumado a la necesidad de descartar lesiones agudas de órganos.
Por su parte, Tamara Rudneva, esposa del detenido, confirmó a la prensa que el estado general de su marido comenzó a estabilizarse levemente, aunque persiste un cuadro de fluctuaciones arteriales producto del alto nivel de estrés que padece. Rudneva detalló que la junta médica —compuesta por cardiólogos, neurólogos y neumonólogos— continúa evaluando diariamente al paciente en el área de alta complejidad de la clínica, evidenciando el colapso de una prisión preventiva que mantiene a la Justicia Federal al borde de un escándalo institucional e internacional.

















