Domingo 8 de noviembre de 2026
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Un artesano indígena viste la fe con un poncho histórico para el papa León XIV en Córdoba

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En un acontecimiento de hondo significado espiritual, cultural y político para el centro del país, el joven tejedor Erick Rojas, perteneciente a la Comunidad Indígena La Unión en los valles del noroeste cordobés, consumará una hazaña artística que traspasará las fronteras territoriales: el poncho que elaboró pacientemente en su telar criollo será entregado en mano al papa León XIV por el gobernador Martín Llaryora. Este tributo textil, gestado en el corazón del departamento Pocho, busca erigirse como un testimonio viviente de la persistencia aborigen, la preservación del patrimonio inmaterial y la revalorización de los saberes ancestrales que han sobrevivido a siglos de olvido en las serranías mediterráneas. La ceremonia de entrega tendrá lugar durante la recepción formal en el aeropuerto de Córdoba, sellando una bienvenida profundamente arraigada a la tierra. La génesis de esta prenda emblemática se remonta a meses atrás, cuando el mandatario provincial realizaba una gira institucional por Villa de Pocho y conoció de primera mano la destreza de Rojas, quien le había obsequiado una pieza tejida siguiendo técnicas centenarias. En aquel momento, la confirmación del arribo papal todavía transitaba el terreno de las especulaciones diplomáticas; sin embargo, en cuanto el Vaticano ratificó la escala pastoral en territorio cordobés, las autoridades provinciales concluyeron unánimemente que el mejor obsequio no provendría de la orfebrería suntuosa ni de los talleres industriales, sino de las manos curtidas de las comunidades originarias. La región occidental de Córdoba atesora una riquísima tradición telera que combina fibras de oveja y camélidos con tintes naturales extraídos de cortezas autóctonas como el algarrobo y el piquillín, una práctica que remite tanto al pasado comechingón y sanavirón como a las mestizaciones coloniales que configuraron la fisonomía campesina del interior profundo.

El arte ancestral como emblema diplomático y cultural

El proceso de confección demandó largas jornadas de hilado fino, urdido manual y un riguroso respeto por los tiempos que impone la naturaleza del telar tradicional, articulando un diálogo fluido entre el artífice y la gobernación para definir los motivos ornamentales y las tonalidades que plasmarían la identidad serrana. Rojas relató con emoción cómo encaró la confección de esta pieza única apenas recibió la confirmación del encargo oficial.

“Cuando me informaron ya tenía algo del hilo preparado y empecé a tejer siguiendo el diseño que le había mencionado al gobernador durante una reunión que tuvieron”

. Lejos de ser un mero objeto protocolar, la prenda condensa una cosmovisión donde cada nudo y cada trama representan los cursos de agua, las sierras y la resistencia comunitaria de los pueblos preexistentes, funcionando como un puente entre la Santa Sede y las expresiones culturales más profundas de la Argentina silenciada. La llegada de un sumo pontífice a la provincia mediterránea reactiva la memoria de hitos eclesiales trascendentes, emparentados con la figura de San José Gabriel del Rosario Brochero, el célebre cura gaucho que transitó precisamente esos mismos senderos de Traslasierra y Pocho para dignificar a los pobladores más humildes. En este contexto, que el tributo principal hacia la máxima autoridad de la Iglesia católica provenga de una comunidad aborigen adquiere una densidad simbólica singular. Para Erick Rojas y los pobladores de La Unión, este gesto trasciende con creces el ámbito de la devoción personal y se proyecta hacia la esfera de las reivindicaciones pendientes de los pueblos originarios frente al Estado y las instituciones universales.

“Estoy muy orgulloso. Es algo muy importante para mí y mi comunidad, mi gente, mi familia, mis vecinos. Sienta base como parte de una reparación histórica que se tiene que hacer desde los diferentes Estados con los pueblos originarios”

.

Un itinerario histórico para una jornada de trascendencia espiritual

El cronograma oficial estipulado para la estadía papal marcará un hito en la memoria colectiva de los cordobeses por su intensa logística y cercanía comunitaria. El arribo de León XIV está programado para las nueve de la mañana en la aeroestación provincial, donde se desarrollará la bienvenida encabezada por Llaryora y la entrega del telar de Pocho; posteriormente, el pontífice oficiará una misa multitudinaria a las diez en la Escuela de Aviación Militar, ante miles de peregrinos congregados desde distintos rincones del Cono Sur. Tras el oficio religioso, el recorrido en el tradicional papamóvil iniciará a las 11.45 con dirección al centro histórico, permitiendo el contacto directo con la multitud en el Arzobispado hacia las 12.30, para luego dar paso al solemne encuentro con el clero y las comunidades consagradas en la Catedral Mayor a las 15.15, previo a su despedida vespertina rumbo a Buenos Aires. A largo plazo, la presencia de esta obra autóctona en los archivos o galerías vaticanas consolidará una visibilidad internacional inédita para las artesanías del noroeste de Córdoba, dinamizando la demanda por piezas textiles sustentables y fortaleciendo la economía social de los talleres familiares de la zona. Más allá del fervor religioso propio de la investidura papal, el poncho de Erick Rojas quedará registrado como el testimonio indeleble de una comunidad que teje su futuro sin renunciar a sus raíces, convirtiendo la calidez de sus hilados en un reclamo fraterno de reconocimiento, equidad y dignidad perdurable.

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