Viernes 28 de agosto de 2026
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Cómo un diagnóstico mal comunicado puede convertirse en un problema de salud

4 min de lectura

El cardiólogo Martín Lombardero advirtió que la manera en que un médico transmite una noticia puede generar miedo, ansiedad y afectar la percepción que el paciente tiene de su propia enfermedad.

La forma en que un diagnóstico es comunicado puede tener consecuencias que van mucho más allá de la información clínica. Así lo planteó el cardiólogo Martín Lombardero, quien advirtió que una explicación médica mal transmitida puede generar miedo, ansiedad y sufrimiento adicional en el paciente.

Durante una entrevista en Infobae en Vivo, el especialista sostuvo que la palabra médica “nunca es neutra” y que puede producir efectos concretos en el organismo. Su mirada forma parte de los planteos de su libro La tiranía del diagnóstico, donde analiza el vínculo entre médicos y pacientes.

Con más de tres décadas de experiencia, Lombardero señaló que muchas consultas se desarrollan en tiempos demasiado breves para comprender realmente la situación de una persona. Para una primera consulta cardiológica, considera necesario disponer de alrededor de una hora, mientras que en muchos casos los pacientes son atendidos en apenas 15 minutos.

El miedo puede convertirse en una “segunda enfermedad”

Uno de los conceptos centrales del especialista es que la interpretación que hace una persona de su diagnóstico puede convertirse en una fuente adicional de sufrimiento.

“Una enfermedad genera algo orgánico y sobre esa enfermedad hay una segunda enfermedad, que es la interpretación de esa enfermedad”, explicó.

Según Lombardero, cuando un paciente recibe información poco clara o alarmista puede comenzar a imaginar escenarios que quizás nunca ocurran. Esa incertidumbre puede generar ansiedad persistente y modificar durante años la manera en que vive con su enfermedad.

Por eso, el médico considera fundamental transmitir lo que denomina “esperanza con sentido”: reconocer la realidad del diagnóstico, pero sin presentar al paciente como condenado a un futuro determinado.

“Una verdad dicha sin empatía es ego”

El cardiólogo cuestionó especialmente las expresiones alarmistas utilizadas en algunos consultorios. Como ejemplo mencionó frases como “usted es una bomba de tiempo” y contó el caso de un paciente que tuvo dificultades para dormir durante un año después de escuchar esa afirmación.

Para Lombardero, el problema no está en decir la verdad, sino en la forma de comunicarla.

“Una verdad dicha en un consultorio sin empatía es ego”, sostuvo.

En ese vínculo existe, además, una marcada diferencia de poder: el médico posee los conocimientos técnicos, mientras que el paciente suele encontrarse en una situación de vulnerabilidad y miedo. Por eso, el especialista considera que la empatía debería ser parte fundamental de la comunicación clínica.

También cuestionó el uso de estadísticas y probabilidades como si fueran destinos individuales. “Yo no sé si te va a pasar a vos”, afirmó al referirse a lo que denomina “pronosticosis”.

El tiempo de consulta también influye

Lombardero considera que la falta de tiempo en el sistema de salud contribuye a deteriorar la relación entre médicos y pacientes. Cuando las consultas se reducen a unos pocos minutos, sostiene, existe menos espacio para escuchar, explicar y conocer la historia de cada persona.

“Vos empezás a curar, a sanarte cuando yo te escucho”, afirmó.

Desde su perspectiva, el tratamiento no debería limitarse a indicar una medicación. También debería ayudar al paciente a recuperar protagonismo sobre su salud mediante cambios de hábitos, actividad física, manejo del estrés y otras herramientas de autocuidado.

El especialista sostiene que esta mirada es especialmente importante frente a enfermedades graves. En esos casos, considera que la comunicación debe brindar información realista, pero también acompañamiento al paciente y a su familia.

Para Lombardero, la palabra médica puede ser una herramienta terapéutica o convertirse en una fuente adicional de sufrimiento. La diferencia, según su planteo, está en cómo se comunica la verdad clínica: con información, tiempo y, sobre todo, empatía.

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